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Higiene bucal para bebés

Pensar en bebés y en higiene bucal para bebés quizá te choca, porque tenemos la convicción de que, hasta que los niños tienen dientes y empiezan a comer, sobre todo dulce, no hay que preocuparse por su salud oral.

Sin embargo, lo cierto es que se recomienda que, desde la misma lactancia, se lleven a cabo hábitos de higiene bucal para bebés. El motivo no es otro que el hecho de prevenir problemas en la boca, como bien pudiera ser la candidiasis o para estar atento a los posibles cambios en sus encías que lo preparan para la aparición de los primeros dientes o para detectar a tiempo situaciones anormales.

La importancia de la higiene bucal para bebés

El cuidado de un bebé empieza desde el primer pelo de su cabeza, hasta el último dedo de sus piececitos. Y, en todo ese cuerpecito, la boca también requiere de algunos cuidados que debes prestarle.

Como no es algo habitual, aquí te dejamos lo que es más importante para su higiene bucal. Ten en cuenta que hablamos de prevenir problemas como candidiasis, inflamación o irritación de encías, etc.

1. Limpiar su boca

Después de cada toma del pecho, o de darle el biberón, conviene que le limpies la boca para eliminar de ella cualquier resto de leche. El objetivo no es solo limpiarla, sino hacer que no fermente y pueda provocar irritaciones o problemas en las encías y en la boca en general.

De hecho, los pediatras recomiendan que se haga al menos una vez al día, por la noche, introduciéndole el dedo limpio para, con movimientos circulares, poder eliminar cualquier tipo de resto. Esto también se puede hacer con una funda de silicona para el dedo, los llamados dediles de silicona, que lleva un cepillo muy suave y que puede ayudarte a llegar a todos los huecos de su boca.

Por supuesto, al principio puede costarte más trabajo hacerlo, porque ni el bebé está acostumbrado, ni tú tampoco, y tendrás miedo a hacerle daño. Pero cuando lo hagas varias veces cambiará.

2. Mordedores infantiles

En el momento en que comienzan a salirle los dientes de leche, el bebé es normal que esté más inquieto, que muerda y babee más. Para ello, tienes los mordedores infantiles. Dependiendo de cada niño, habrá unos que les gusten más y otros menos.

En este caso, los mordedores pueden ser naturales, de madera, de plástico, fríos, etc. Elegir uno adecuado no es cuestión de unas horas, sino que debes tener en cuenta al bebé y lo que quieres conseguir con ese mordedor.

¿Quieres uno que puedas congelar para aliviar el dolor? ¿Uno que pueda morder y jugar con él? Todas esas preguntas te dirán la mejor elección de tu mordedor.

higiene bucal para bebés
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3. Higiene en los productos que se mete en la boca

Muy relacionado con lo anterior, es lo siguiente sobre higiene bucal para bebés. Y es que los bebés suelen meterse juguetes y otros objetos en la boca. Y aunque no nos demos cuenta, también pueden afectar a su salud bucal.

Un chupete, un biberón, el juguete que lo acompaña desde que nació… Todo eso hay que controlar que esté bien esterilizado y limpio antes de dárselo al bebé. Igual que cuando un chupete se cae al suelo lo desechamos para esterilizarlo antes de que vuelva a cogerlo, también hay que hacerlo con otros productos.

4. Revisar sus encías y dientes

Otro de los hábitos que debes tomar para la higiene bucal para bebés es la de revisar sus encías y dientes. En general, toda la boca.

De esta manera, podrás conocer si hay cualquier cambio en su boca que pueda sugerir un problema. Y de paso, te anticiparás al nacimiento de sus dientes, pudiendo actuar antes de que el dolor afecte a tu pequeño.

Igualmente, no viene mal que, cuando empiece a tener varios dientes, vigiles que todos están bien, que no se pican o que puedan generar problemas en la boca. Aunque no se conoce mucho, los problemas dentales no solo aparecen con los dientes definitivos, también pueden ocurrir con los dientes de leche.

5. Otros cuidados que prevendrán problemas en la higiene bucal para bebés

Finalmente, y antes de dejar el tema, queremos darte otros consejos que pueden prevenir problemas en la salud bucal. Y es que, a veces, hacemos cosas que no son las más adecuadas, como por ejemplo:

  • Probar lo que se le da a los bebés de la misma cuchara con la que se le va a dar. O soplar en la comida. Esto, quieras que no, hace que puedas contagiar su comida y el sistema inmunológico de tu bebé no es el mismo que el tuyo.

  • Besar a tu bebé en la boca. Se sabe que los labios y la boca son dos zonas por las que entran muchos gérmenes y lo que puedes hacer, de manera indirecta, es provocar que se enfrente a algo cuando su sistema defensivo no está todavía bien desarrollado.

  • Meter en tu boca chupetes o tetinas. Ni siquiera para limpiarlas. Esto es importante porque transmitimos, a través de la saliva, gérmenes para los cuales pueden no estar preparados para ello.

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